La Vida en la Iglesia Hispana
La Iglesia es una familia para nosotros. Consideramos a nuestros miembros parte de nosotros. Esto es algo que ha caracterizado a nuestra congregación. El calor de los hermanos se hace sentir en cada reunión. Nuestro lema es: Mas que una Iglesia… una familia, porque entendemos que todos somos hijos de Dios… hermanos en la Fe… parte de un mismo cuerpo.
No lo vemos, pero ahí esta!
Génesis 9. 8-17
Algo que he notado durante mi estancia en los Estados Unidos es el “Síndrome de Invierno”. Hay cantidad de personas que entran en un estado de depresión y tensión durante esta estación. Los días son más cortos, las noches mas largas, el sol parece que desaparece y lo único que se mira es días oscuros y nublados. Este fenómeno influencia el estado de ánimo, pues se añoran el calorcito de los días soleados, el disfrute de la brisa tibia, los momentos de esparcimiento afuera, y en general todos anhelan y esperan ansiosos la llegada de la primavera y el verano.
Al Calor de la Mesa: Lucas 14. 13-35
Muchos de nuestros buenos recuerdos, momentos de conversación, reflexión, alegría y bromas ocurren casi siempre alrededor de la mesa.
Todavía puedo percibir el olor del pan que acostumbraba hornear mi abuelita. Esos momentos, esos olores y sabores son los que me hacen extrañarla tanto a ella como las risas de mis primos, las historias de las tías, los momentos en familia.
En la cocina es donde nos dábamos cuenta de las ultimas noticias del vecindario, y téngalo por seguro que muchas de ellas no eran muy buenas noticias.
Recompensa “Cielos Nuevos, tierra nueva”
Recién celebramos el Día de Resurrección, que lindo fue ver la alegría de los niños, jóvenes y adultos gozándose con cantos de Esperanza, compartiendo como el cuerpo de Cristo y recibiendo la seguridad de que la “Tumba Vacía” es la base de que Cristo Vive y que muy pronto le veremos nuevamente.
Domingo de Resurección
Era domingo, primer día de la semana; la alegría, la esperanza, los momentos inolvidables al lado de Jesús se habían desvanecido. Para los discípulos, para las mujeres que siempre habían estado con Ėl apoyándolo y recibiendo sus enseñanzas.
Ese fin de semana, había sido como experimentar la muerte juntamente con su maestro. María Magdalena, aún con sus lágrimas en su cara corre hacia la tumba. ¿Que llevaba en su mente?, ¿que era lo que esperaba encontrar? Quizás todavía quería aferrarse lo único que le quedaba de su Señor, una tumba.