Vencer y no ser vencidos
A lo largo de los años, tristemente hemos visto el daño que hace a las personas cuando están encadenados y son prisioneros del el odio, resentimiento y rencor. La falta de perdón, esta considerada como una de las actitudes negativas que más produce una serie de daños colaterales que vienen desde la amargura y tristeza, hasta la depresión, enfermedades físicas y trastornos emocionales.
Esta actitud negativa es producida cuando nuestra mente, o cuerpo, o emociones, son atacadas por factores externos como personas o circunstancias; causando heridas emocionales que se mantienen activas durante todo el tiempo que la persona decida alimentarlas con recuerdos continuos, deseos de venganza, y actitudes de odio o rencor.
Considero que entre los sentimientos o actitudes de destrucción que el enemigo inyecta más al ser humano, es la falta de perdón la que trae mas consecuencias destructivas (valga la redundancia) a la vida de las personas.
La persona se mantiene estancada en el lapso de tiempo en que se produjo la herida, pueden pasar los días, los años, tener cambio de lugar y de ambiente, que no hay ninguna mejoría, pues el dolor y el sentimiento y la (s) persona que produjo la herida continúan atadas a la persona misma.
De hecho, el ‘PERDON’ es uno de los temas más enseñados por nuestro Señor Jesucristo y mas tocadas a través de las Escrituras como clave para la libertad del alma y del espíritu.
Durante las sesiones de orientación familiar he escuchado frases como: ‘Yo quisiera perdonar, pero no puedo’, ‘pienso que he perdonado, pero cuando vuelven los recuerdos, vuelve la amargura’, ‘es demasiado lo que me hicieron, creo que no podré perdonar’; ‘porque le suceden estas cosas a personas buenas?, le suena familiar.
Vayamos a las escrituras, que son las que traen luz y guía en nuestra vida, ¿ha leído la historia de José? Si, ese mismo, el que fue la envidia de sus hermanos, el que primero quisieron asesinar, pero después decidieron venderlo como esclavo.
La biblia no detalla cada aspecto de la actitud de José durante todos esos momentos en los cuales era atacado por sus hermanos. Que culpa tenía de ser el hijo predilecto de su papá, que culpa había en él de que Dios se le mostrara en sueños, que había hecho para ganarse el odio de sus hermanos a tal punto de abandonarlo a las manos de los Egipcios para que según sus deseos fueran otros los que le dieran muerte.
Es posible que durante el transcurso de todas sus luchas, esclavitud, prisión, hambre y desnudez, José se llenara de rencor y deseos de venganza contra sus hermanos, ¿no es algo natural? Es posible que en muchas ocasiones soñara con la destrucción de sus hermanos, o el momento del mismo poderse vengar.
Pero de lo que si nos habla claramente la escritura, es que José, tomo una decisión, y esta fue la de no mantenerse atado a esos sentimientos negativos, la de dejar atrás el sentirse victima de las circunstancias, la de pararse firme en sus convicciones como hijo de Dios y seguir adelante.
José no se quedó sumido en la amargura, sino que saco provecho de sus circunstancias; como esclavo, se ganó el respeto de su amo, en la cárcel, se ganó el favor de los prisioneros, en el palacio fue llamado a ser el #2 en autoridad.
¿Cuál fue la clave para que José, no guardara rencor, no se llenara de odio y no tuviera sentimientos de venganza?
- José se había aferrado a los propósitos de Dios. Génesis 37. Dios siempre tiene propósitos para nuestra vida, y estos van a ser estorbados por el enemigo, por el mundo, por las circunstancias; para que no se lleven a cabo.
- José le creyó a Dios y confió en El. Cuando atacan nuestra vida de una manera tan personal, es posible que pensemos en ¿Por qué Dios no nos libra de tan terribles situaciones? José no se paralizó ante las circunstancias, ni dejó de creerle a Dios. Si José lo hizo, también tú lo puedes hacer, pues eres hijo/a del mismo Dios.
- José cambio o prefirió llenar su mente, alma y corazon con sentimientos de compasión y gozo. ¿Gozo? como va alguien estar feliz cuando le han herido tan profundamente? Si, léalo, José disfrutaba siendo esclavo, hacia las tareas con excelencia de tal manera que se ganó el favor de su amo. Sentía compasión por los demás, no le vemos ayudando a los demás prisioneros. Su compasión no tuvo limites de a quien o quienes brindar su favor, José trabajó, se esforzó, e hizo todo lo posible para que un pueblo pagano, ¿leyó bien?, un pueblo que no adoraba a su mismo Dios, fuera prosperado como ningún otro.
Estoy casi segura de que José no tenia claridad del plan de Dios para su vida, pero El se mantuvo en fidelidad y obediencia a Dios, tomo la decisión de que a pesar de toda circunstancia, se iba a mantener haciendo la voluntad de Dios, perdonando, teniendo compasión, sirviendo. Y cuando llegó el momento donde se presentaron sus hermanos tuvo la claridad de su propósito. Génesis 45.5 (Nueva Traducción Viviente)…”No se preocupen…fue Dios quien me envió a este lugar para preservarles la vida”
Si hoy te encuentras atascado en la turbulencia del rencor y deseos de venganza. Si sientes que esa herida todavía no ha sido sanada, hoy es el momento de tu libertad…toma valor,,,decide cambiar esos sentimientos negativos por sentimientos divinos como el perdón, la compasión y la plena confianza en Dios, porque El tiene un propósito que cumplir en ti y por medio de ti.
Oración.
Santo Padre, tú que mantienes tu pacto, que restauras lo que está perdido, sanas las heridas, mantennos en esa fe inconmovible para tomar la decisión de seguir tus pasos de perdón, compasión de tu Hijo Jesús y así ser libres de todo odio, rencor, y deseos de venganza y continuar adelante siendo instrumentos donde cumplas tu propósito para nuestras vidas y para el mundo. Amén.

